Los Enterradores

luis-salas-rodriguez-2-e1452128641429Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Caracas Chronicles.

Desde que Maduro llegó a la presidencia estamos escuchando que hay debates dentro del gobierno sobre las reformas económicas necesarias. Por un lado, hay un ala “pragmática” que pide algunas reformas de sentido común y el relajamiento de los controles, sin desmantelarlos. Hay también un ala “radical” que recomienda más controles, regulaciones y nacionalizaciones.

Dentro de este grupo de radicales hay tres nombres cada vez más prominentes: Tony Boza, Alfredo Serrano y Luis Salas, quien acaba de ser nombrado por Maduro como ministro sin portafolio y Vicepresidente del Área Económica.

Durante estos los últimos dos años Maduro ha preferido a los radicales, pero no de manera decisiva. La inacción ha sido su política económica favorita. Después de la derrota del 6D comenzamos a escuchar que los radicales estaban ganando la batalla, y el nuevo gabinete lo confirma. Los anuncios de Maduro, junto con la reforma de la Ley del Banco Central, nos indican que vienen días oscuros.

Estos radicales no son los mismos que conocemos bien, y de los que nos hemos burlado por años. No son lo típicos Giordanis, Arreazas o Jauas. El nuevo grupo de asesores económicos viene del grupo más radical dentro de los radicales del chavismo. Si sus propuestas son puestas en práctica, van a enterrar a Maduro y al chavismo bajo una montaña de papel moneda sin valor. Pero no antes de desatar una dolorosa y desastrosa tormenta en nuestra economía y sociedad.

Los Enterradores más prominentes son Tony Boza, Luis Salas, y el español vinculado a Podemos, Alfredo Serrano. Los dos primeros han formado parte del chavismo por años, sin gozar de mayor influencia. Han estado en cargos poco importantes en instituciones e universidades del gobierno, aparecen con frecuencia en medios oficialistas, y han escrito libros y panfletos sobre la “guerra económica”. Salas acaba de saltar al escenario principal, como el nuevo Vicepresidente del Área Económica y Ministro sin portafolio de Economía Productiva.

Serrano, director del instituto de estudios geopolíticos CELAG en España, fue traído a Venezuela hace poco y parece sacado del mismo molde que los otros dos. El Ministro de Planificación, Ricardo Menéndez, es miembro del Consejo Consultivo del CELAG, donde Salas es investigador. En el anuncio del nuevo gabinete se podían escuchar claramente las propuestas de Serrano en las palabras de Maduro. El énfasis en la cultura productiva, la revolución productiva, en industrias productivas; todo viene directamente de las propuestas de Serrano.

Las ideas de Los Enterradores son un confuso desastre, están llenas de errores, y tienen una buena dosis de teorías conspirativas. ¿Sabían que Dolar Today es un acto de guerra de Colombia, y que la guerra económica comenzó en el año 2000 con un decreto del Presidente de Colombia Andrés Pastrana? ¿No sabían? Deberían leer a este trio con más frecuencia.

Los Enterradores proponen controlar básicamente todo. Para ellos, el control de cambio ha sido un gran éxito y solo se deben ajustar unos detalles. Sus propuestas más locas incluyen nacionalizar el comercio exterior y los bancos, controlar todos los precios en la economía e involucrar a los ciudadanos en la imposición de los precios oficiales.

En un país que está sumido en una profunda crisis económica y al borde de la hiperinflación sus ideas sobre la inflación y el tipo de cambio –los dos temas económicos más importantes hoy en Venezuela– son verdaderamente peligrosas. Sus propuestas, incluso si se aplican solo a medias, pueden empujar a Venezuela hacía la hiperinflación.

Ellos creen que la alta inflación en Venezuela es causada por los márgenes de ganancia especulativos de las empresas privadas (Boza), el poder de los importadores privados (Serrano), y por el egoísmo (Salas). Lo más preocupante es que piensan que el masivo financiamiento del déficit del gobierno por parte del Banco Central no es el causante de la alta inflación. A juzgar por la reciente decisión de Maduro de expropiar el Banco Central, tienen toda la intención de acelerar la locura monetaria.

Una devaluación ayudaría a disminuir la dependencia del financiamiento del Banco Central, ya que incrementaría los ingresos del gobierno en bolívares. Desafortunadamente, Los Enterradores no creen en las devaluaciones. Luego del congreso económico del PSUV de diciembre, Salas escribió un largo artículo denunciando a los moderados dentro del chavismo que recomiendan devaluar. Estos son los mismos moderados que Maduro está ignorando.

Esta mezcla de negar la causa principal de la inflación y oponerse a una devaluación es lo que hace su ascenso al gobierno algo tan preocupante. Es posible que el gobierno lleve a cabo una pequeña devaluación, para aliviar la presión sobre PDVSA. Pero no esperen ninguna medida de política cambiaria que ayude a aliviar las presiones inflacionarias.

Un riesgo real de hiperinflación

Mientras el tipo de cambio se mantenga muy bajo el gobierno va a necesitar que la imprenta del Banco Central trabaje 24 horas por día para poder pagar el gasto público.

Es una espiral mortal: mientras más dinero imprima el gobierno, más subirán los precios, y entonces más dinero tendrá que imprimir el gobierno para pagar el gasto. Es por esto que los economistas comenzamos a advertir el riesgo de hiperinflación con mayor preocupación en enero del 2014, cuando Maduro anunció que mantendría la tasa de cambio 6,30 Bs/$ por todo el año. Desde entonces las cosas han empeorado: la inflación mensual en diciembre fue de 16.1%, lo que es equivalente a un ritmo de inflación anual de 500%.

La hiperinflación es una nota al margen en los libros de texto modernos de economía, es una curiosidad académica e histórica. Es una ocurrencia bastante rara, y es un fenómeno explicado en su totalidad. La principal causa es un crecimiento grande, rápido y sostenido de la cantidad de dinero. En otras palabras: impresión masiva de dinero. Esta conclusión es el equivalente a “Fumar es malo para la salud” en Medicina: los únicos que la rechazan son estafadores, charlatanes o idiotas.

En un excelente artículo en Distortioland sobre el riesgo de hiperinflación en Venezuela explican como esta es el equivalente económico de una bomba atómica. Destruye todo: salarios, ahorros, empleo, capital, inversión y confianza. En episodios hiperinflacionarios las principales preocupaciones dejan de ser el producto o el empleo. Es mejor preocuparse por la severa inestabilidad política y el hambre.

Durante el año pasado algunos economistas venezolanos han estado debatiendo si la hiperinflación puede ocurrir en una economía petrolera como la nuestra. La hiperinflación involucra un colapso de la demanda de dinero, en el que la gente gasta el dinero apenas lo recibe, porque se quiere deshacer de un activo que está perdiendo valor rápidamente.

Aquellos que piensan que la hiperinflación es casi imposible en nuestro país señalan que el gobierno, con su considerable ingreso en dólares de la renta petrolera, puede comprar grandes cantidades de los bolívares que la gente no desea. Puede devaluar la moneda, usar sus dólares para absorber mayores cantidades de bolívares, y así evitar la hiperinflación.

No estoy de acuerdo con este argumento, pero cabe señalar que utiliza modelos económicos generalmente aceptados. La proposición depende de un supuesto clave: que en algún momento el gobierno va a hacer una devaluación considerable. Pero como mencioné antes, Los Enterradores piensan que las devaluaciones, especialmente las más grandes, son inútiles e innecesarias. La barrera en contra de la hiperinflación –si es que existía una– desapareció.

La hiperinflación no es algo imposible en Venezuela, pero requiere tal grado de incompetencia e ignorancia que casi debe ser causada intencionalmente. Además de la impresión masiva de dinero, la hiperinflación requiere otro ingrediente: un equipo económico en el gobierno increíblemente terco e incompetente. El primer ingrediente ya estaba presente, y el segundo parece haber sido añadido con el ascenso de Boza, Salas y Serrano.

En cierta manera, todos sabemos lo que va a ocurrir. Sus políticas económicas van a fracasar completa y espectacularmente, y el trio de enterradores se lavará las manos. Dirán en entrevistas que la culpa es de otros, que sus recomendaciones fueron implementadas incorrectamente y que se ignoraron sus advertencias. Giordani-style.

La posibilidad de evitar la hiperinflación depende del resultado de la actual lucha política, tanto entre la MUD y el chavismo, como dentro del propio chavismo. Este trio podría ser desechado por Maduro apenas sus políticas empiecen a mostrar terribles resultados. Los Enterradores también podrían apresurar el fin del gobierno que se les encargó salvar.

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