Mi año 2014 en libros

Este año, como es costumbre, no alcancé mi meta de leer 52 libros, pero al menos mantuve el ritmo de otros años y leí 37. En las listas de abajo pueden ver cuáles de estos libros recomiendo, cuáles son mis favoritos (que no necesariamente son los que recomiendo, y viceversa), cuáles otros disfruté, y los que no tanto. Para los libros en inglés indico también el título en español, si está disponible. Pueden ver mi perfil en Goodreads para más listas y calificaciones de libros.

Libros recomendados: 

Heart of Darkness (El corazón de las tinieblas), Joseph Conrad (1899). Una novela impresionante, compleja, con gran densidad de emociones a pesar de ser corta, y con una excelente narración. Está basada en las experiencias de Conrad en el Congo durante la explotación colonial del rey belga Leopoldo II, y sorprende enterarse que lo narrado, terrible y salvaje, es bastante fiel a la realidad.
HHhH, Laurent Binet (2010). Dentro del libro hay una novela histórica en algún lado, pero la narración entrelaza con gran éxito las secciones noveladas con los comentarios del autor sobre cómo investigó los sucesos, cómo escribió la novela, así como sus dudas y emociones al hacerlo. HHhH cuenta la historia de la Operación Antropoide, en la que Jan Kubiš y Jozef Gabčík, miembros de la resistencia checa, asesinaron a Reinhard Heydrich, una de las peores figuras del nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Pueden leer mi reseña completa del libro aquí.
The Ocean at the End of the Lane (El océano al final del camino), Neil Gaiman (2013). Un adulto regresa a la casa de su niñez y comienza a recordar hechos fantásticos que vivió ahí junto con unas peculiares vecinas. Un libro tierno y divertido que puede ser apreciado por adolescentes y adultos por igual.
The Spy Who Came In from the Cold (El espía que surgió del frío), John le Carré (1963). Una gran novela de espías pero que va más allá, introduciendo elementos morales y humanos que la distingue de otras obras del género.
The Martian (El marciano), Andy Weir (2014). Entretenido libro de ciencia ficción sobre un astronauta naufrago en Marte. Los hechos son realistas y plausibles, pero algunas reacciones y características de los personajes son poco imaginativas. Sospecho que fue inicialmente concebido como un guión de cine, y de ahí vienen esos clichés. Sin embargo la historia, la narración y los detalles sobreviven a esos clichés. La película dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon sale en el 2015.
Putas asesinas, Roberto Bolaño (2001). Con cada libro que leo de Bolaño crece mi estima por su obra. En esta colección de cuentos destacan “El Retorno” y “Últimos atardeceres en la tierra”.
La tregua, Mario Benedetti (1959). El diario de un hombre viudo, quien poco antes de jubilarse se entrega a una emocionante relación amorosa que podemos adjetivar con el nombre de la novela. Un libro impecable.

Mis favoritos

Heart of Darkness (El corazón de las tinieblas), Joseph Conrad (1899).
HHhH, Laurent Binet (2010).
Putas asesinas, Roberto Bolaño (2001).

To End All Wars: A Story of Loyalty and Rebellion, 1914-1918 (Para acabar con todas las guerras), Adam Hochschild (2011). Cuenta la historia de los políticos, activistas, intelectuales y soldados que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, especialmente en Inglaterra, enfrentando lazos de lealtad patriótica y familiar, así como difíciles dilemas morales. La narración es intensa y fascinante, y los personajes admirables. Un libro muy valioso.
La Guerra del Fin del Mundo, Mario Vargas Llosa (1981). En la novela 2666, de Roberto Bolaño, un personaje se lamenta que muchas personas escogen los libros menores de los grandes maestros en vez de leer “las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido”, que algunos lectores “no quieren saber nada de combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez”. Esta novela es un combate de verdad, de las que me dejan pensando, ¿cómo se escribe una novela así?
Lord of the Flies (El señor de las moscas), William Golding (1954). Un grupo de niños naufraga en una isla, sin adultos para cuidarlos o dirigirlos. Lo que aterra de esta novela es que lo narrado es enteramente posible y verosímil. Estos atributos saltan a la vista gracias a una prosa directa y sencilla, que deja que los hechos hablen por sí solos. Una novela a veces emocionante, y otras veces muy triste.
The Sound and the Fury (El ruido y la furia), William Faulkner (1929). Podría copiar el comentario que hice antes sobre La Guerra Del Fin Del Mundo. Es el segundo libro que leo de Faulkner, y como el primero (Absalom, Absalom!), creo que no basta con leerlo una vez.

Otros libros que disfruté

To the Lighthouse (Al faro), Virginia Woolf (1927). Me tomó un buen número de páginas empezar a disfrutar este libro, y lo terminé apreciando más por la escritura que por la historia. La novela está escrita en tercera persona, cambiando constantemente el foco de la narración, usando los pensamientos y diálogos internos de los personajes para transmitir la trama. Este mecanismo no me gustó al principio, pero mi impresión de la narración mejoró una vez que le tomé el ritmo.
The First World War, John Keegan (1998). Una historia de la Primera Guerra Mundial concisa y muy bien escrita. Una gran opción para quienes quieren iniciarse en el tema, como lo hice yo.
Darkness at Noon (El cero y el infinito), Arthur Koestler (1940). Un viejo bolchevique es apresado y enjuiciado por delitos ficticios en una de las purgas de un dictador sin nombre (un obvio Stalin). Una novela poderosa que ilustra muy bien el aparato represivo de las dictaduras comunistas (algo en lo que obviamente no tienen un monopolio), así como el carácter paranoico de muchos dictadores.
Money (Dinero), Martin Amis (1984). Un productor inglés de anuncios publicitarios persigue nuevos proyectos en Estados Unidos, en medio de una vida de excesos y desidia que siempre está a punto de derrumbarse. El protagonista y narrador es divertido y cándido sobre su desastrosa vida, y el final ofrece un giro inesperado.
The Man in the High Castle (El hombre en el castillo), Philip K. Dick (1962). La novela transcurre en una realidad alternativa en la que Alemania y Japón ganaron la Segunda Guerra Mundial, y se reparten los Estados Unidos y el resto del mundo. Tengo un hábito de darle una segunda oportunidad a autores, así leí este libro a pesar que otro de Dick me aburrió (Ubik), y valió la pena. La novela se enfoca en varios personajes, algunos interrelacionados, y el final abre más interrogantes de las que responde.
Anatomía de un instante, Javier Cercas (2009). La historia del Golpe de Estado de 1982 en España, contado de manera amena, y dejando claro a cada paso que como ocurre casi siempre al tratar temas históricos hay cosas que sabemos y muchas otras sobre las que solo podemos especular.
Prohibido entrar sin pantalones, Juan Bonilla (2013). Novela histórica que cuenta la vida del poeta ruso Vladímir Mayakovski, prominente antes, durante y después de la Revolución Rusa de principios del siglo XX. Bonilla ofrece una muy buena semblanza de Mayakovski, así como de las cambiantes mareas revolucionarias en la Rusia de Lenin y Stalin. La narración es amena, y los hechos históricos son entrelazados de manera sutil y sin causar atascos en el hilo narrativo.
Escribir ficción: Guía práctica de la famosa escuela de escritores de Nueva York, Gotham Writer’s Workshop (2003). Hace honor a su nombre: es bastante práctica, incluye ejercicios, y está llena de consejos, conceptos y estrategias útiles.
El inquilino, Javier Cercas (1989). Una novela corta sobre un profesor universitario estancado e insatisfecho, con el inagotable tema de los contrarios como subtexto.
Life and Times of Michael K (Vida y época de Michael K), J.M. Coetzee (1983). Un hombre hace un largo recorrido a través del campo y de pequeños pueblos durante una guerra civil ficcional en Sudáfrica, sufriendo de hambruna y el acecho de los soldados. Coetzee, como es su costumbre, hila numerosos subtextos e ideas complejas, con una prosa desnuda y directa.
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera (1984). Esta absorbente novela ambientada en la Checoslovaquia comunista explora, entre otras cosas, las dificultades del compromiso, la vida en pareja, y lo fugaz y azaroso del amor.
Tenth of December (Diez de diciembre), George Saunders (2013). Esta colección de cuentos recibió varios premios el año pasado. Algunos de los relatos parecen desarrollarse en un universo común, una realidad alternativa o futura con matices distópicos. Los cuentos destacan por la humanidad que transmiten los personajes, incluso cuando son una sátira de la falta de humanidad e indiferencia al sufrimiento de otros, y no están faltos de humor.
Flash Boys: A Wall Street Revolt (Flash boys), Michael Lewis (2014). De nuevo Lewis presenta un libro impecablemente narrado e investigado, esta vez sobre las firmas de trading de alta frecuencia y cómo sus prácticas sirven para estafar a todos los demás inversionistas. Dudo que pueda tener una audiencia que así lo aprecie fuera de los que conocemos y nos interesa el mundo de las finanzas.
Rayuela, Julio Cortázar (1963). Poco que decir que no se haya dicho antes. Me gustó, aun cuando podría prescindir de algunos capítulos que Cortázar acertadamente llama capítulos prescindibles.
The English Patient (El paciente inglés), Michael Ondaatje (1992). El libro, a diferencia de la película, no es aburrido ni pesado. Una prosa accesible y elegante, con personajes interesantes y muy bien desarrollados. Al terminar la novela dan ganas de explorar un desierto.
Men Without Women (Hombres sin mujeres), Ernest Hemingway (1927). Buena colección de cuentos, con excelentes ejemplos del estilo “menos es más” de Hemingway, en particular el cuento Hills Like White Elephants (Colinas como elefantes blancos).
One Minute to Midnight: Kennedy, Khrushchev and Castro on the Brink of Nuclear War, Michael Dobbs (2008). Interesante libro sobre la crisis de los misiles en Cuba en 1962, que despeja algunos mitos y ofrece nuevos detalles.
Post Office (Cartero), Charles Bukowski (1971). Una novela autobiográfica de los años en que Bukowski trabajó como cartero antes de publicar este libro, su primero, a sus cincuenta años. Aprecié el sentido del humor, cínico y derrotado.
Crash (Crash), J.G. Ballard (1973). Una novela difícil de catalogar, y puede ser difícil de leer por el grotesco fetichismo sexual de los protagonistas con los accidentes de carros. Debajo de esa capa superficial hay una buena reflexión sobre la obsesión de muchos con la tecnología.
American Pastoral (Pastoral americana), Philip Roth (1997). Un escritor investiga y recrea la vida de un viejo conocido de la infancia que parece tener todo y no conocer la tristeza, pero que esconde experiencias traumáticas. De esos libros que se aprecian más al terminarlos que mientras los lees. El último tercio es bastante bueno, pero hay que leer los dos primeros tercios, a veces lentos, para llegar hasta ahí.
The Book of Dave: A Revelation of the Recent Past and the Distant Future, Will Self (2006). La novela alterna entre dos tiempos. Dave, un taxista londinense con problemas de ira y salud mental, sufre una crisis nerviosa al perder la custodia de su hijo con su ex esposa. En medio de esta crisis escribe un libro en el que despotrica contra mujeres, abogados, reglas de custodia de niños, y expone su sociedad ideal, mezclado con el reglamento y rutas de los taxistas de Londres. El libro es desenterrado miles de años después por una civilización poco desarrollada en una Tierra devastada, que convierte al libro en un objeto de culto y a Dave en el profeta de la religión dominante de la región. Una premisa novedosa, pero a veces es un reto leer la sección del futuro, escrita en una versión del inglés inventada por Self.

Otros que no tanto

En la orilla, Rafael Chirbes (2013). La novela cuenta los estragos de la crisis española reciente sobre un grupo de personajes en un pueblo costero, y en particular sobre un hombre mayor que lo perdió todo. Buen libro, aunque por momentos la narración se atasca. No le habría caído mal perder unas páginas, o cien.
The Secret Agent (El agente secreto), Joseph Conrad (1907). Las largas y escalonadas oraciones de Conrad, que tanto me gustaron en Heart of Darkness, aquí se sienten un poco más pesadas.
El entenado, Juan José Saer (1983). Un marino español es secuestrado por una tribu de caníbales en la América salvaje del siglo XVI, y vive con ellos por varios años. No podría señalar alguna falta en la narración, ni puedo decir que es un libro malo, pero no atrapó mi atención y me costó llegar al final.
Las partículas elementales, Michel Houellebecq (1998). Este sí me pareció malo. Lleno de momentos que parecen querer nada más que escandalizar y chocar. Al menos en mí no tuvieron ese efecto, solo aburrieron.

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