Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque

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“El primer bombardeo nos reveló nuestro error, y al darnos cuenta de ello, se derrumbó, con él, el concepto del mundo que nos habían enseñado.”

Sin novedad en el frente

Erich Maria Remarque, 1929.
Leído en inglés, en 2013: All Quiet on the Western Front. Disponible en español.

Mis lecturas de Los pájaros amarillos (Kevin Powers) y Sin novedad en el frente están ligadas. Al terminar el primero, leí una reseña que lo comparaba favorablemente con este, al que siempre se refieren como un clásico (la película del mismo nombre es considerada también un clásico, y ganó el Oscar a mejor película en 1930). Ambos son libros sobre la guerra: el primero es una excelente novela que trata de un soldado norteamericano durante y después de la guerra de Iraq, y el segundo de un soldado alemán en la Primera Guerra Mundial. Ambos autores se alistaron en los ejércitos de sus países cuando aún eran adolescentes, y lucharon en las mismas guerras que sus personajes. Remarque fue reclutado por el ejército en su natal Alemania cuando tenía 18 años, durante la Primera Guerra Mundial. A las pocas semanas de combate fue herido de gravedad, y pasó el resto de la guerra en un hospital militar.

En Sin novedad en el frente, el soldado alemán Paul Bäumer narra su experiencia y la de sus compañeros en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial. La mayoría de estos son amigos del colegio de Bäumer, y se alistaron juntos con apenas 18 años, bajo el empuje de un profesor que les lavó el cerebro romantizando la guerra y el deber patriótico. La novela comienza cuando tienen más de un año en el frente y el entusiasmo inicial de los muchachos ha sido destrozado por los primeros enfrentamientos, acabando con sus espíritus patrióticos y de sacrificio. Bäumer debe ver la merma de su batallón con cada nueva visita al frente, y luego ver como los nuevos soldados que llegan como reemplazo, jóvenes y sin experiencia, se suman rápidamente a lista de los que ya no están. Y todo esto para nada: la línea del frente no se mueve.

Para apreciar esta novela es bueno saber el contexto y tiempo en el que fue escrita. La Primera Guerra Mundial fue el primer conflicto en el que se utilizó a gran escala armamento capaz de matar decenas de miles de soldados por día sin necesidad de combates cuerpo a cuerpo, o siquiera ver al enemigo. Jamás se había usado a tal escala gas venenoso, tanques, artillería pesada de largo alcance, y bombardeos aéreos. En la Batalla de Somme, en la que participó nuestro protagonista, murieron más de trescientos mil soldados y otros setecientos mil resultaron heridos, en apenas cuatro meses. A diferencia de las guerras de siglos pasados, en las de los siglos XX y XXI el combate es prácticamente constante. Atrás quedaron los días de batallas que duraban un día, intercalados con días de recuperación y planeación. En el frente de esta guerra, el combate es un asunto de casi 24 horas diarias, con los soldados tomando turnos en el infierno de las trincheras.

Remarque resalta la cualidad impersonal e impredecible de este nuevo tipo de guerra, en los que un momento de aparente tranquilidad o descanso puede ser roto súbitamente por un proyectil de artillería, dejando un rastro de muerte y heridos horriblemente mutilados. Al narrar los horrores físicos de la guerra, el escritor se mueve con gran habilidad entre descripciones sumamente gráficas, y otras más sutiles pero no menos elocuentes, como si alternara entre un martillo y un pequeño cincel.

El mensaje anti-guerra de la novela es incuestionable, y se presenta en diferentes facetas de los personajes y de sus sentimientos. Remarque ataca particularmente las visiones románticas de la guerra. Lo hace directamente con el odio que los Baümer y sus compañeros siente hacía personajes tanto militares como civiles que simpatizan con estas ideas, e indirectamente con la ridiculización y rechazo del protocolo militar, y con las descripciones de las horripilantes heridas, situaciones y privaciones que sufren los soldados. La guerra que quiere mostrarnos es la que deshumaniza al soldado regular, que le priva no solo potencialmente de su vida o salud, sino de su libertad y su inocencia. Bäumer y sus compañeros saben muy bien porque están ahí: por culpa de políticos y generales que querían una guerra, no porque los soldados del otro bando sean malvados. Los soldados enemigos son tan inocentes o culpables como ellos mismos.

En medio del infierno que vive, Bäumer y sus compañeros exhiben un altísimo grado de dependencia y camaradería. La amistad parece ser lo único bueno que tienen en sus vidas: el cuidarse unos a otros, el sentido que le da a sus vidas en medio de tal desolación física y mental, y el compartir una deshumanización que consideran casi irremediable. Es por eso que Bäumer en varias ocasiones nos deja de hablar de él, para hablar de “nosotros”. El desprecio hacia los rangos superiores contrasta con el cariño y respeto hacia sus colegas soldados, y nos asegura que si están perdiendo es por falta de recursos, porque ellos son los mejores soldados. Este respeto no se limita a sus compañeros, sino que se extiende hasta los soldados enemigos, como vemos en su remordimiento luego de matar a un soldado francés en combate cercano, o con su creciente empatía hacía los prisioneros de guerra rusos.

El autor también nos muestra los problemas del soldado común para participar en su antigua vida cuando Bäumer visita a su familia durante unas cortas vacaciones y es incapaz de conectarse a su vida anterior y con sus seres queridos; cambiado y dañado por la guerra, es parte ahora de una generación perdida.

La narración alterna entre el presente y el pasado reciente de Bäumer y sus amigos, y avanza desde mediados de la guerra hasta sus últimos días. La prosa de Remarque es ligera y elegante, con el énfasis en el realismo y no en el adorno excesivo. Las descripciones de la guerra no son para todos, pero es un libro que recomendaría para quienes disfrutarían de una historia conmovedora y realista, escrita por un autor de gran habilidad.

Mi calificación en Goodreads para este libro: 5 sobre 5

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